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Corre libremente

Sal a correr con tu perro

Numerosos estudios han demostrado los beneficios de salir a correr con un compañero. Entre otras cosas, aumenta la motivación y la probabilidad de que realmente salgas a entrenar. Pero encontrar un compañero confiable, que te motive sin agobiarte, y que pueda seguir tu ritmo, muchas veces es muy complicado.

Pero hay un compañero que nunca te va a fallar, que siempre está dispuesto a salir contigo, que nunca te dice que tiene cosas que hacer o que le duele la cabeza. Ese compañero es el mejor amigo del hombre: tu perro, y en Diario Westy te dan muchas ideas de como hacerlo. Aquel que siempre está feliz por verte, que nunca se queja y que tiene un montón de energía que consumir.

Sal a correr con tu perro

Pero sólo porque tu perro no se queja, no debes ignorar las señales que te da. Sigue estos consejos para que tu perro se convierta en tu mejor compañero de entrenamiento.

Antes de salir a correr con él, habla con su veterinario. Al igual que nosotros vamos al médico, el perro también deberá acudir a su veterinario para que nos de el visto bueno para hacerlo. Que mire su corazón, pulmones y articulaciones para ver si es están en buen estado. Y puesto que los perros no se quejan como nosotros, puede que tenga un problema de salud de que no eres consciente.

Ciertas razas de perros son más apropiadas que otras para correr largas distancias. Los pastores, terriers, retrievers y otros perros de trabajo están preparados para correr largas distancias, mientras que otras razas no.

Aunque desees empezar desde el primer día intensamente, como cualquier persona, los perro que no han hecho ejercido antes deben de empezar suavemente. Las almohadillas de las patas de un perro son muy sensibles y tienen que endurecerse gradualmente.

También hay que ser conscientes del tipo de superficie en la que se está corriendo. Asfalto caliente, hielo irregular, vidrio y otros desechos de la carretera pueden causarle lesiones. Si tu perro empieza a cojear o a lamer sus patas, para inmediatamente. Inspecciona sus almohadillas por si tienes cortes antes y después de cada entrenamiento.

Que esté hidratado es fundamental. Dale agua antes y después del entrenamiento. Si vas a correr una larga distancia, lleva agua contigo. Si no le das suficiente agua, empezará a beber de los charcos, un agua con toxinas y contaminantes, que pueden enfermar a tu perro.

Los perros no pueden hablar, pero si que pueden darnos señales aclaratorias. Si empieza a echar espuma por la boca, jadear pesadamente y frenar, seguro que está diciendo que quiere parar.

Amarrar a tu perro lo mantendrá bajo control y asegurará que siga tu ritmo. No uses correas retráctiles, ya que dan demasiado espacio entre los dos y se puede enredar. Una correa de cuero de 1-2 metros proporciona la cantidad justa de distancia.

No olvides limpiar sus patas y almohadillas por dentro tras el entrenamiento, pues se ha podido acumular la suciedad.